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Cuidar la barba en Madrid, que es un sitio seco

Madrid tiene un aire seco casi todo el año, y a la barba eso le sienta mal. No

es que te haya salido mala barba: es que aquí se deshidrata más rápido que en

un sitio con humedad.

El picor no es de la barba, es de la piel

Casi todo el picor que la gente achaca a la barba viene de debajo. La piel se

reseca, se descama, y el pelo tirando encima hace el resto. Por eso las cremas

que se quedan en el pelo no arreglan nada: hay que llegar a la piel.

El aceite se pone sobre la piel, no sobre el pelo. Tres o cuatro gotas en la

palma, se frota, y se mete con los dedos hasta abajo. Si te queda la barba

brillante es que has puesto demasiado.

El agua muy caliente es el enemigo

Ducharse con el agua ardiendo se lleva la grasa natural de la piel. Se nota

sobre todo en invierno, cuando además le sumas la calefacción. Templada, y al

salir, el aceite con la piel aún un poco húmeda: retiene mejor.

Lo que sí hace falta y lo que no

Hace falta: un aceite o un bálsamo, y un peine. Con eso vas servido.

No hace falta: champús específicos de barba a veinte euros, sueros, ni cinco

productos distintos. La industria vende mucho humo con esto.

Cuándo hay que pasar por la barbería

Una barba se arregla cada tres o cuatro semanas aunque la lleves larga: no es

por cortarla, es por igualar las líneas del cuello y del pómulo, que es lo que

hace que una barba parezca cuidada o descuidada. Son quince minutos.

Y si te la vas a dejar crecer de cero, el primer mes no te la toques. Deja

que crezca desigual y fea, y al mes vienes y se le da forma. Si la vas

recortando por el camino, nunca coge cuerpo.

¿Te has quedado con ganas?

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